Homilía – V Domingo de Pascua: “Piedras vivas, con una misión”

Las lecturas de hoy nos presentan una Iglesia viva pero también una Iglesia real. No una comunidad perfecta sino una comunidad que tiene problemas. En la primera lectura vemos una dificultad concreta, algunas viudas estaban siendo descuidadas.

Y esto es importante, incluso en la Iglesia primitiva había conflictos. Pero lo más importante no es el problema sino cómo lo enfrentan.


1. Una comunidad que no ignora los problemas

Los apóstoles no hacen como si nada pasara, no esconden el problema, lo enfrentan. Escuchan, disciernen y organizan.

Y toman una decisión clave ellos se dedicarán a la oración y a la Palabra otros se encargarán del servicio. Esto nos deja una enseñanza muy clara, en la Iglesia todos somos necesarios.

Nadie tiene todo el trabajo pero todos tienen una misión. Una comunidad crece cuando, cada uno asume su responsabilidad y cada uno pone sus dones al servicio

2. “Piedras vivas”: nadie está de adorno

La segunda lectura lo dice de una manera hermosa, “Ustedes son piedras vivas”. Esto significa que la Iglesia no es solo el templo la Iglesia somos nosotros. Y cada uno es una piedra pero no una piedra muerta una piedra viva. Es decir, con dones, con capacidades, con una vocación.

Y aquí viene algo importante, En la Iglesia nadie está de adorno, nadie sobra. Si una piedra falta la construcción queda incompleta.

Por eso la pregunta es ¿Qué lugar estoy ocupando en la comunidad? ¿Estoy construyendo… o solo observando?

3. Cristo, el camino, y la comunidad como lugar de la vocación

En el Evangelio, Jesús dice, “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. No dice “un camino” dice “el camino”. Porque podemos hacer muchas cosas en la vida, pero no todo nos lleva a la plenitud.

Y Jesús añade “El que cree en mí hará las obras que yo hago”. Esto significa que tu vida tiene una misión, que estás llamado a continuar la obra de Cristo.

Y esa vocación se descubre, se madura y se vive en comunidad.

Una verdadera comunidad cristiana no es solo un grupo que se reúne, es el lugar donde cada uno encuentra su lugar, donde aprende a servir, donde reconoce sus dones y donde escucha la voz de Dios.

Es en la comunidad donde nacen y se fortalecen todas las vocaciones:

  • al matrimonio
  • al sacerdocio
  • a la vida religiosa
  • al servicio dentro de la Iglesia

Nadie descubre su vocación completamente solo, es caminando con otros como entendemos mejor el llamado de Dios.


Conclusión: ¿qué estás haciendo con tu lugar?

Hoy el Señor nos recuerda algo muy claro, Eres parte de la Iglesia, eres una piedra viva. tienes una misión. La pregunta no es si tienes vocación, la pregunta es si la estás viviendo.

Hoy pídele al Señor:

“Señor, muéstrame mi lugar en tu Iglesia.
Enséñame a servir.
Hazme una piedra viva que construya,
y no alguien que solo mire desde fuera.”

Porque cuando cada uno ocupa su lugar, la comunidad crece, la Iglesia se fortalece, y el mundo puede creer.

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