Homilía para el Segundo Domingo de Pascua (Ciclo A)

El Evangelio de hoy nos presenta una escena muy humana, los discípulos están encerrados por miedo.

No están rezando…
no están predicando…
no están llenos de fe…

Están con miedo. Y esto es importante, porque el miedo no es solo algo personal. Muchas veces el miedo también es colectivo. Hay momentos en que una familia vive con miedo, una comunidad vive con miedo, incluso la Iglesia puede vivir con miedo.

Miedo al futuro, a perder, a sufrir, a no saber qué hacer.

1. Jesús entra donde hay miedo

El Evangelio dice algo impresionante, “Estaban las puertas cerradas… y Jesús se presentó en medio de ellos” Jesús no espera a que se les quite el miedo. Jesús entra en medio del miedo.

Y lo primero que dice no es un reclamo… dice, “La paz esté con ustedes” Porque donde hay miedo, lo que falta es fe y paz.

Y aquí hay algo clave, Jesús no se aparece a uno solo, se aparece a la comunidad.

Recuerden esto, el miedo se vuelve más pesado cuando lo cargamos solos, pero se vuelve más llevadero cuando caminamos juntos.

2. La comunidad es el lugar donde se sana la fe

La primera lectura nos mostraba cómo vivían los primeros cristianos:

  • unidos
  • compartiendo
  • perseverando juntos

La fe no se vive en solitario, es en la comunidad donde, aprendemos a amar, aprendemos a compartir y muchas veces aprendemos a perdonar porque perdonar no es fácil.

Seamos sinceros, hay heridas que solos no podemos sanar. Hay perdones que solos no podemos dar.

Por eso necesitamos la gracia de Dios.
Y muchas veces esa gracia llega a través de la comunidad.

Una palabra, un gesto, una compañía…
pueden ser el medio por el cual Dios nos levanta.

3. Cuando uno se aleja, pierde la paz

Tomás no estaba con la comunidad y por eso se perdió el encuentro con Jesús. Y cuando los demás le dicen, “Hemos visto al Señor” él no puede creer.

No porque sea malo…
sino porque está solo.

Muchas veces nosotros perdemos la paz por lo mismo nos alejamos, nos aislamos, dejamos la comunidad.

Y poco a poco, crecen las dudas, crece el miedo, se enfría la fe. Pero cuando Tomás vuelve a la comunidad, ahí encuentra a Cristo. Y pasa de la duda a la fe más hermosa del Evangelio, “Señor mío y Dios mío”

4. La comunidad es el lugar donde Cristo se hace presente

Hoy necesitamos redescubrir algo muy importante, la comunidad no es algo superficial, no es un grupo más. Es el lugar donde Jesús se hace presente. Ya no se trata solo de un templo como en Jerusalén, ahora Cristo se hace presente en medio de la comunidad.

Donde dos o más están reunidos en su nombre, ahí está Él. Y es ahí donde disipa nuestros miedos, fortalece nuestra fe y nos regala su paz


Conclusión: no camines solo

Hoy el Señor nos hace una invitación muy concreta:

  1. No te encierres en tu miedo
  2. No camines solo
  3. Vuelve a la comunidad

Porque el miedo sigue existiendo, pero ya no tienes que cargarlo solo. Y ahí, en medio de la comunidad, Cristo se hará presente también en tu vida, para decirte...

“La paz esté contigo”

Y poco a poco tu miedo se transformará en fe.

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