Hoy celebramos el Domingo del Buen Pastor, y también es un domingo vocacional. En el Evangelio, Jesús nos dice algo profundamente personal, “Las ovejas escuchan su voz… y Él las llama por su nombre” (Jn 10,3)
No dice que llama en general, dice que llama por nombre. Esto significa que Dios no trata con masas, Dios trata contigo, te conoce, te llama, tiene un plan para tu vida.
Y ese llamado no es uno solo, son varios llamados que Dios va haciendo a lo largo de nuestra existencia.
1. El llamado a la vida
El primer llamado que Dios nos hace es el más fundamental, el llamado a la vida. ¿Y cuándo lo recibimos? Desde el momento de nuestra concepción. Desde ahí, Dios ya nos ha llamado por nuestro nombre.
No somos fruto del azar, no somos un accidente, somos queridos por Dios. Y ese llamado implica algo muy serio, vivir con dignidad. No solo una vida biológica sino una vida digna, en lo personal, en lo familiar y en lo comunitario. Dios nos llama a cuidar la vida, la propia y la de los demás.
2. El llamado a ser hijos
El segundo llamado lo recibimos en el Bautismo. Dios que nos dio la vida no quiso que fuéramos una criatura más quiso que fuéramos sus hijos.
Y esto cambia todo, Ya no somos solo creación, somos familia de Dios. Tenemos un Padre, tenemos una dignidad, tenemos una identidad. Pero este llamado no es solo un título, es una relación.
3. El llamado a la santidad
Y aquí viene el tercer llamado, el llamado a la santidad, No basta con decir, “soy hijo de Dios”… hay que vivir como hijo de Dios ¿Y qué significa eso? Significa:
- caminar en la verdad
- vivir en la justicia
- amar como Cristo ama
Ser santo no es ser perfecto, es dejar que Dios transforme nuestra vida. Es escuchar la voz del Buen Pastor y seguirla.
4. El llamado a la felicidad
Y finalmente llegamos al llamado que más nos llama la atención, el llamado a la felicidad. Porque Dios no quiere santos tristes. Dios quiere hijos plenos. Y aquí entra la vocación concreta; matrimonio, sacerdocio o vida religiosa.
No se trata de elegir cualquier camino, se trata de descubrir, ¿Dónde me llama Dios a amar más? ¿Dónde puedo vivir mejor como hijo suyo? ¿Dónde puedo alcanzar la plenitud?
La vocación no es una carga, es un camino de realización. Es el lugar donde vivo como hijo de Dios, crezco en santidad y soy verdaderamente feliz
Conclusión: escucha su voz
Hoy el Buen Pastor sigue llamando y sigue llamando por tu nombre. La pregunta no es si Dios llama, la pregunta es si nosotros escuchamos. En medio de tanto ruido, tantas voces, tantas distracciones ¿estás escuchando la voz del Pastor?
Hoy pídele al Señor:
“Háblame, Señor
quiero escuchar tu voz.
Guíame por el camino de la vida,
hazme vivir como hijo tuyo,
llévame a la santidad…
y muéstrame dónde está mi verdadera felicidad.”
Porque cuando una oveja escucha al Buen Pastor no se pierde. Y cuando una persona escucha a Dios encuentra el sentido de su vida.

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