La religión tiene dos caras, puede legitimar la violencia o puede ser la única fuerza capaz de perdonar lo imperdonable. Analizamos la "Ambivalencia de lo Sagrado" y por qué un apologeta que solo quiere "destruir argumentos" está traicionando el Evangelio.
El Apologeta con el mazo
Entras a redes sociales y ves a católicos "destrozando" a protestantes, "humillando" a ateos o celebrando "victorias" dialécticas. Se sienten guerreros santos. Sin embargo, hoy se nos advierte de un fenómeno peligroso, la Ambivalencia de lo Sagrado. La religión no es neutra, es poderosa. Y ese poder tiene dos caras. Hoy en Fe Aplicada te preguntamos, ¿Qué cara de la religión estás mostrando? ¿La que actúa como catalizador de violencia o la que actúa como agente de paz?
1. La Religión como Catalizador de Violencia
La religión puede legitimar el conflicto, el terrorismo o la limpieza étnica. Quizás pienses, "Bueno, yo no soy terrorista, yo solo debato en Twitter". Pero la violencia no empieza con bombas; empieza con la deshumanización.
Cuando tu apologética busca:
Humillar al oponente en lugar de convencerlo.
Defender tu ego grupal "nosotros ganamos" en lugar de la Verdad.
Ver al otro musulmán, protestante, ateo como un enemigo a "destruir" y no como un hermano a salvar.
...entonces estás usando lo sagrado como combustible para la división. Estás convirtiendo a Dios en un arma arrojadiza. Y un Dios que sirve para odiar, no es el Dios de Jesucristo.
2. La Ambivalencia
¿Por qué pasa esto? Porque lo Sagrado toca lo Absoluto. Cuando creemos que defendemos la Verdad Absoluta, la tentación de usar medios violentos verbales o físicos, es enorme, porque sentimos que "el fin justifica los medios". Esta es la ambivalencia:
La misma fe que inspiró a San Francisco de Asís a dialogar con el Sultán en plena cruzada...
...es la fe que otros usaron para justificar la propia cruzada.
Tú tienes esa ambivalencia en tu corazón. Cada vez que hablas de religión, tienes que decidir si vas a usar ese fuego para incendiar la casa del vecino o para cocinarle un plato de comida.
3. El Agente de Paz
La otra cara es la religión como Agente de Paz. Un ejemplo es la Comunidad de Sant'Egidio en Mozambique. ¿Qué hicieron diferente? Usaron el "superpoder" del cristianismo de El Perdón y la Reconciliación.
La política puede firmar tratados, pero solo la religión puede sanar corazones.
El político negocia intereses.
El cristiano ofrece el perdón a quien no lo merece como hizo Cristo.
El verdadero apologeta hoy no es el que gana el debate lógico eso lo hace cualquiera con un libro, sino el que es capaz de crear un espacio de encuentro donde antes había guerra. Si tu defensa de la fe no termina en una invitación a la paz, no estás defendiendo a Jesús, estás defendiendo tu ideología.
Conclusión: Bienaventurados los que construyen
Jesús no dijo, "Bienaventurados los que tienen la razón". Dijo, "Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios" (Mateo 5, 9).
La próxima vez que vayas a escribir un comentario o a tener una discusión religiosa, hazte un chequeo de la "Ambivalencia"
¿Esto que voy a decir va a aumentar el odio?
¿O va a abrir una puerta a la comprensión?
Deja el mazo de juez y agarra la pala de albañil. El mundo ya tiene demasiados destructores, necesita urgentemente constructores de puentes.

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