Si alguien nos preguntara hoy ¿qué estás buscando en la vida?
Tal vez responderíamos rápidamente, terminar una carrera, conseguir un buen trabajo, ahorrar dinero, tener estabilidad. Pero si vamos al fondo, muchas veces ni nosotros mismos sabemos qué estamos buscando realmente.
Las lecturas de hoy nos ayudan a responder tres preguntas muy importantes:
-
¿Por qué Dios nos llama?
-
¿Qué estamos buscando en la vida?
-
¿Qué necesitamos para poder ver con claridad?
1. Dios no llama a los perfectos, llama a los que quiere transformar
En la primera lectura vemos cómo Dios envía a Samuel para elegir al nuevo rey de Israel.
Cuando Samuel ve a los hijos de Jesé, se fija en el más fuerte, en el más alto, en el que parece más preparado. Pero Dios le dice algo que cambia toda la lógica humana
“El hombre mira las apariencias, pero el Señor mira el corazón.”
Dios no llama a David porque ya esté listo. No lo llama porque sea perfecto. Lo llama porque conoce su corazón.
Y esto también vale para nosotros. Dios no nos llama porque ya tengamos todo resuelto, sino porque ve el potencial de bien que hay en nuestro corazón.
A veces pensamos que no somos dignos de seguir a Dios porque,
-
somos muy jóvenes o muy mayores,
-
tenemos un pasado complicado,
-
no tenemos los talentos que otros tienen.
Pero Dios no se fija en esas cosas superficiales. Dios nos llama para transformar nuestro corazón y, a través de nosotros, ayudar a transformar el corazón de los demás.
Y hay algo muy importante que debemos recordar, no estamos en el camino de Dios para que Él cumpla nuestros caprichos. Estamos en el camino de Dios para cumplir su voluntad.
2. La gran pregunta de la vida ¿qué estás buscando?
San Pablo en la segunda lectura nos dice algo muy concreto
“Antes eran tinieblas, pero ahora son luz en el Señor… busquen lo que agrada a Dios.”
Esta frase nos obliga a hacernos una pregunta profunda
¿Qué estamos buscando realmente?
Normalmente estudiamos, trabajamos y ahorramos porque estamos buscando algo. Siempre hay una motivación detrás de lo que hacemos. Incluso cuando venimos a la Iglesia, venimos buscando algo,
-
paz,
-
consuelo,
-
respuestas,
-
sentido.
Pero a veces vivimos tan ocupados que ni siquiera sabemos qué estamos buscando. Hoy la Palabra nos orienta y nos dice,
Busca lo que agrada a Dios.
Busca la luz. Y buscar la luz significa algo muy sencillo y muy profundo al mismo tiempo, hacer el bien y evitar el mal.
La vida espiritual no es un misterio complicado.
Muchas veces se resume en esa decisión diaria, caminar hacia la luz o hacia la oscuridad.3. Dios quiere abrir nuestros ojos
En el Evangelio vemos a un hombre ciego de nacimiento.
Los discípulos hacen una pregunta que era muy común en aquella época “¿Quién pecó para que este hombre naciera ciego, él o sus padres?”
Desde tiempos antiguos el ser humano ha intentado explicar las enfermedades como castigos divinos. Pero Jesús rompe esa mentalidad. Las enfermedades no tienen un peso moral automático. No son castigos de Dios.
Por el contrario los milagros de sanación sí tienen un significado divino, pero no solo para el bienestar del enfermo. El propósito principal de los milagros es evangelizar, para que los que ven puedan creer y glorificar a Dios.
Y sin embargo, incluso viendo el milagro, algunos fariseos no creen. ¿Por qué? Porque la ceguera más grave no es la de los ojos… es la ceguera del corazón.
También es muy interesante cómo Jesús cura al ciego mezclando saliva con tierra.Este gesto tiene un significado profundo. En la antropología hebrea, la saliva está relacionada con la palabra, y sabemos que Dios crea por medio de su Palabra. Y la tierra nos recuerda el barro del Génesis, con el que Dios formó al ser humano.
Jesús está haciendo algo simbólico, no solo está curando… está recreando. Está volviendo a crear los ojos de aquel hombre.
Conclusión
Hoy el Señor nos invita a pedir algo muy sencillo, pero muy profundo, que nos recree por dentro. Pidámosle hoy al Señor:
-
que transforme nuestro corazón,
-
que oriente nuestra búsqueda,
-
y que abra nuestros ojos para creer.
Porque cuando Cristo nos recrea por dentro… entonces empezamos a ver la vida con la luz de Dios.
-

Comentarios
Publicar un comentario